Un núcleo técnico con visión de país
En ese entorno, hacia 1905, emergió una organización: la Liga de Oficiales Navales. Esta no era un sindicato formal ni una institución reconocida oficialmente, sino un núcleo de resistencia técnica y patriótica.
Su integración incluía oficiales, maquinistas y personal especializado, todos convencidos de que la defensa de México se libraba tanto en tierra como en los puentes de mando, las salas de control y las máquinas de los buques.
Entre sus miembros destacados se encuentran Don Enrique de la Torre y José María Torres, “El Papullín”. Estos hombres, más allá de su dominio técnico naval, encarnaban una profunda conciencia nacionalista, convencidos de que la mexicanización de la Marina era esencial para la soberanía del país.
Una idea revolucionaria
La Liga se transformó en un espacio de articulación política y profesional. Desde ahí se impulsó la propuesta, revolucionaria para la época, de que los puestos técnicos y de mando en los buques mexicanos fueran ocupados exclusivamente por mexicanos.
Esta convicción llevó a los miembros de la Liga a buscar aliados en el emergente movimiento constitucionalista, encontrando eco en figuras como el general Cándido Aguilar, quien jugó un papel clave en el Congreso Constituyente de 1917.
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